La Radio llego a mí por varias
cosas. Que yo recuerde en la segunda
mitad de los setenta y así fue por
muchos años, la televisión Cubana transmitía
muy pocas horas , algo al mediodía y después reaparecía a las 6 de la tarde con
los muñequitos, es lo que recuerdo de esa esa época en que era un niño.
Entonces la Radio se imponía a lo largo y ancho de la Isla, y en mi casa estaba
todo el día prendida. Radio Progreso con su extensa programación dramatizada y la Discoteca Popular de Eduardo
Rosillo, no se dejaban de escuchar, aunque
siempre había un lugar para Radio Cadena
Agramonte, la emisora de Camagüey
que por ser más contemporánea a mis gustos, empecé a seguir con más frecuencia.
Era que algunos de aquellos
realizadores de Cadena Agramonte,
lograban ingeniárselas para enseñarle
a la juventud una ventanita
entreabiertas de lo que más o menos
sucedía fuera de nuestras fronteras.
