<Del Mar sale música>, eso me comentó mi suegra Chucha que le dijo a su Madre, a mediados de la década del 50 en Santa Cruz del Sur, cuando miraba el mar Caribe que baña por ese lado la Isla de Cuba, y escuchó unos melodiosos acordes que ese mar parecía traer en sus brazos y que a ella cautivaba. Su inocencia de niña quedaba despejada cuando su progenitora le explicaba, que no, que ese era el barco que atravesaba diariamente el Golfo del Guacanayabo, que traía un Órgano encima, para animar a los viajeros que entre ese pueblo y Manzanillo, iban diariamente en busca de múltiples cosas, pues era más fácil ir hasta allí, que a Camagüey por Carretera. Y el Órgano, esa económica gran orquesta que a base de manigueta parece sacar una lengua interminable que conforman sus piezas musicales de cartón, era el protagonista.
Su facilidad para adaptarse a cualquier entorno lo hicieron muy popular no solo en varias ciudades, sino también en las áreas rurales de la isla, hasta lugares remotos llenos de caminos angostos y lodo en época de lluvia, llegaba el Órgano sobre una yunta de bueyes. Ahí mismo empezaba el Guateque, entre el Lechón asado y el aguardiente de caña, en una noche que era todo un acontecimiento.
