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miércoles, 22 de octubre de 2014

Iré a Santiago...

Cuando llegue la luna llena
iré a Santiago de Cuba, iré a Santiago...,
en un coche de agua negra,
iré a Santiago de Cuba, iré a Santiago...
Cantarán los techos de palmera,
cuando la palma quiere ser cigüeña,
y cuando quiere ser medusa el plátano, iré a Santiago
con la rubia cabeza de Fonseca.
y con el rosal de Romeo y Julieta,
mar de papel y plata de moneda.
¡Oh Cuba! ¡Oh ritmo de semillas secas!
¡Oh cintura caliente y gota de madera!
¡Arpa de troncos vivos, caimán, flor de tabaco!
Siempre dije que yo iría a Santiago.
En un coche de agua negra.
Iré a Santiago de Cuba,
iré a Santiago...

FRAGMENTO DEL POEMA. SON DE NEGROS EN CUBA
DE FEDERICO GARCÍA LORCA.

Aquel primer viaje para visitar el Santuario  de la Virgen de la Caridad del Cobre en Santiago de Cuba, no había estado exento de contratiempos. Era el tercer tren que se nos iba en igual cantidad de días por la avalancha de pasajeros que siempre abarrotaban esa ruta y otra cualquiera. Por lo tanto a la cuarta iba la vencida. Y así fue. Finalmente en un pasillo amontonado, por personas, cajas y animales, emprendí acompañado por tres amigos, mi primera experiencia hacia ese lugar sagrado para muchos cubanos. En la agenda de mis amigos y en la mía también, iba un objetivo prioritario y difícil de lograr, pero con una fe absoluta en que la Virgen nos ayudaría en nuestros clamores. Era un  verano de la primera mitad de los noventa, que sacudía la isla con una crisis espantosa. Hacía un calor insoportable y olores de todo tipo y tras el prolongado pitazo que anunciaba la partida, lográbamos salir desde Camagüey, hacia un lugar que siempre emociona visitarlo. 

De inmediato empezaban a asomar todo tipo de personajes que iban a protagonizar aquel largo viaje; pero una de las cosas que más me llamó la atención fue la puja por la compra de una Calabaza de las llamadas de Corneta, que tienen mucha masa, pocas semillas y exquisito sabor. Recuerdo que el dueño de la calabaza, abrazaba aquel preciado fruto de la naturaleza, como si fuera una hija muy querida.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Polo Montañez. ¿Cómo una estrella fugaz...?



Nacido para cantar y componer, el sin igual Polo Montañez tuvo una popularidad que creció como la espuma después de muchos años de vida que pasaron entre el duro trabajo en los campos de Cuba, y su afición por  la música. Cantante de las sonoridades típicas de la isla es sin dudas una figura mítica por su historia y sencillez. De pura formación autodidacta compuso su primera canción en 1973  a la que tituló “Este tiempo feliz”, sus canciones eran una mezcla de géneros que lo llevaron a crear un estilo propio que lo distinguió  en su salto a la fama en el año 2000 con su primer disco  “Guajiro Natural” gracias a  José Da Silva, representante de la disquera Luz África, quien se encontraba de visita por la zona, donde Polo  solía presentarse. Lo escuchó y le prepuso lanzarlo al mercado,  se dio cuenta que había encontrado un diamante en bruto que  ya había cumplido los 40 años por entre las serranías  de Pinar del Rio, en ese momento 1999, ya Polo Montañez había compuesto más de 100 canciones e inexplicablemente había pasado desapercibido.

jueves, 3 de julio de 2014

Los Auténticos de la Música Cubana: Barbarito Diez.






Barbarito Díez, nació en el poblado matancero de Bolondrón, Cuba, el 4 de diciembre de 1909, se destacó por la interpretación de la música popular romántica, en los géneros del danzón y el bolero. Poseedor de una voz extraordinariamente hermosa, fue conocido también como "La Voz de Oro del Danzón". A los 4 años, junto a su familia, se trasladó al municipio de Manatí en la Provincia de Las Tunas, donde su padre trabajó como obrero de la empresa azucarera Manatí Sugar Company. Allí inició sus estudios de educación primaria y comenzó a cantar en los actos culturales. Una de sus profesoras fue quien descubrió su voz y talento musical y lo incorporó al coro de su escuela en los actos públicos.

Manatí, lo considera como un hijo propio y es un orgullo muy grande el que Barbarito Diez, haya crecido entre las calles de ese batey, y él siempre fue muy recíproco a ese amor, como lo constata el tema “Querido Manatí”. Se caracterizó por las excelencias de afinación, fraseo y métrica, que permitieron que sus interpretaciones, aunque fueran de una misma obra, resultaran diferentes. La textura de su música prolonga varias fibras de nostalgia y llega plena de sensaciones nuevas y revitalizándolas.”